Dioptrías

Me gustaba todo lo que a ti no te gustaba de ti… me gustaba el roto de tus pantalones por las caderas, en lugar de tus estudiadas minifaldas, tu pelo cuando no lo peinabas, cuando desoías al monitor del gym y te inflabas a donuts, cuando estabas triste y hablabas en serio, cuando empezaste a beber cerveza, cuando discutíamos de música, cuando pedías algo en lugar de darlo por hecho, cuando me besabas sin pintalabios, y el dia que asumiste el riesgo de contagiarte aquella enfermedad que tenía y nadie sabía bien qué era.

Si no hubiese sido miope, no habría tenido que acercarme a observarte de cerca…

Nobody knows it, but you have a secret smile, and you use it only for me…

Karma, musha karma…

La vida te lleva por caminos raros. La vida te quema. La vida te la guarda, y te la termina por jugar.

De pequeño, una vez, en un hotel de nosequé ciudad, en un viaje de estos con el colegio, de los que te hacen creer que ya eres mayor y comportarte como si fueses mas niñato de lo que eres, encerramos a Diego en la terraza de la habitación en pelotas con un chancla como única compañía. Cuando diez minutos después descorríamos las cortinas delante de todas las chicas del equipo de voley, un destello apareció en mi cabeza y fue creciendo hasta planteárseme cristalino como las lentillas de Fitti:

“Esta la vas a pagar. Probablemente no sea Diego quien te la devuelva, pero tanta saña no es buena… Un dia te acordarás de ésto…”

…Un dia, dice…

Olvido los nombres de algunas de mis amigas, primos y sobrinos, y sin embargo todos los dias me acuerdo del pobre Diego, allí encerrado en su jaula de cristal, con la chancla censurando la postal…

Tampoco es decir que si te portas bien, la vida te trata como mamá el día de tu cumple, porque no, pero es que con las buenas no te rallas, y con las malas si, y acabas por darte cuenta que encima, la mayoría de las veces, a ti no te dan una chancla para taparte el ridículo…

Sin embargo, y sabiendo lo anteriormente descrito, la mejor solución, sin duda, sigue siendo huir hacia adelante. Se malo. Peor que contra quien te la juegues. Pelea a la contra. Haz destrozos cuando puedas que el gustazo no te lo quita nadie, y al menos, cuando sea ti a quien dejan con el culo al aire, podrás acordarte de aquellas otras veces en que eras tu el que se reía, y con ganas, del resto.

Fin.

Cariño, dueles

Cristina reservaba su mirada de la muerte para cuando sus ex le pedían volver. Entrecerraba los ojos. Comprimía el orbital de los labios. Endurecía la mandíbula. Desaparecía el ex novio.

Pero había una mirada que Cristina sabía que poseía, de mucho más poder aún, pero que no podía controlar. Aquella que aparecía solo en dos ocasiones. O bien cuando abría ese yogur que a veces encontraba en alguna nevera, Yoplait, con su año de nacimiento, que detalle, impresa en la tapa, o bien cuando alguien se le acercaba en el Flicker’s y le decía “hola, como te llamas?”

La vida puede ser muy cruel, pero Cristina… Cristina puede ser como masticar piedras de la playa de San Cristóbal.