Jordi

Es difícil de encontrar. Su litera hay días que aparece vacía antes de tiempo, y otras prefiere esperar a que amanezca para empezar a andar. Empezó el Camino solo, pero sin descartarse la posibilidad de encontrarnos, si bien aun no tiene decidido si nos compra o si nos deja en el escaparate.

Es como los “te quieros”, está convencido que no se debe regalar demasiado pronto. Que no se venda barato es su mejor cualidad. Cuando lo tienes te sientes cómplice de una hazaña. Las cosas que cuesta trabajo conseguir luego ni siquiera se prestan. Siempre que habla dice verdades, es tan transparente como coger un cacho de aire y mirarlo al trasluz: te ciega. No cree en Dios, pero no cree que haya que dejar de creer en Él.

Jordi es como el Camino. Te cuesta tanto completarlo que cuando lo logras sabes que jamás lo olvidarás. El Catalán Que Llegó Al Fín Del Mundo (Y volvió).

Nota: He vuelto. Y ha sido la polla…