La próxima vez que te tenga a tiro…

Sabotearé el ascensor, chocaré contra tu montaña de paquetes al doblar la esquina, te pediré pañuelos, comentaré contigo lo mal que anda el tiempo últimamente, te pisaré “sin querer”, te preguntaré si estudias o trabajas, compartiremos el taxi, te me colaré en el supermercado, te invitaré a un cubata, me ofreceré a llevarte las bolsas…

Pondré a prueba todos los tópicos hasta que entiendas que calarse por ti… es típico en mi.

Así no Quique…

Si hubiera querido una canción tras otra, sin más, Sr. González, me habría puesto en casa el cd de Salitre. Solo creciste cuando te regó Iván, con ese gigantesco Turnedo que a veces te comparte. Como dice Nachete el Aconso, y yo le reconozco porque las verdades avergüenzan por certeras, Ferreiro te comió por sopas. Y el Loco también!

A Córdoba no vengas hasta que te propongas currártelo como antes…

Eh! pero si toqué ‘Cuando Éramos Reyes’!

Ah! ves tu? eso si… Bueno… Vuelve, pero cúrratelo, que luego me preguntan por qué te tengo en un pedestal…

Otoño y…

otono.gifHoy es el primer dia de Otoño. Llueve. Es Lunes. Todo está en su sitio…

…todo…?

Todo menos que hoy es el cumple de uno de los tios mas GRANDES que conozco. Veintisiete años que se le quedan pequeños. La parte de mienteMe que él inventa, la del Rollo Maldito™, la de las noches del Góngora, de las resacas, de las cervezas sin límite en Los Quintos, de los viajes a cualquier parte, la parte que siempre se complica con un “no te escuches y tómate una más…”, la que descansa entre semana para poder sobrevivir los findes a su ritmo, la parte más canalla de mienteMe se pregunta cómo es posible que ningún cumpleaños de Charly Dalton caiga en Lunes, principio del Otoño y sin un solazo que invite a una siesta de las que curan la resaca en una playita perdida de cualquier finde no planeado.

Felicidades tron.

Amigos a medio milímetro (by JT)

Como podría imaginar El Gigante Redundante que su más amarga derrota iba a trastocarse en hazaña inspiradora de la magia de El Genio de la Caja

Amigos a medio milímetro.Letra: El Genio de la Caja. Música: ¿Maleducado? ¿Argento? …

Era noche de calima, y entre el calor de las masas
esperabas ver incendios donde sólo había brasas.
Tú tratando de apagar ese fuego que te quemaba
te tiraste a la piscina y dentro no había nada.

Amigos a medio milímetro…

Era noche de batidas, de trampas y cacerías
y pensabas que te armabas con lo mejor de tus días;
cazador que no sabía si la presa era adecuada
te lanzaste a perseguirla y acabaste en retirada.

Amigos a medio milímetro…

Ofreciste demasiado y ella no pedía nada
te estrellaste con tus trastos contra una puerta cerrada.
Yo me puse a recoger los restos de la cruzada,
tu empeñado en arañar una torre amurallada.

Amigos a medio milímetro…

Y es que no hay nada más ingrato en este mundo de memos,
con tantas ansias de más y tanto miedo de menos,
que ser uno de esos amigos sin cadenas pero atados
amaneciendo a todo trapo y anocheciendo frustrados.

Amigos a medio milímetro

Por milímetros se mide la distancia entre los lados
de tu hombro con mi hombro, de tus dados con mis dados,
cadena de un eslabón, nudo con nudo en la cuerda,
me va a besar quien te bese, me va a morder quien te muerda.

Amigos a medio milímetro…
Amigos a medio milímetro…
Amigos a medio milímetro…

La primavera ya no emociona

“…Septiembre… es como cuando queda una hora para que cierren el Góngora. Se va acercando el final y todo el mundo amplía el filtro. Nadie quiere dormir solo cuando llegue el frío. Septiembre es la época del amor!”

Charly Dalton. Siempre viendo el mundo a través del culo de un vaso de tubo.

PD: Me voy a las fiestas de la Mercé! nos vemos por Barcelona!

Amigos a medio milímetro

piscinavacia.jpgEl Gigante Redundante se tiró a la piscina anoche un segundo antes de darse cuenta de que no había agua en ella ni para llenar un vaso de chupito. No pudimos evitarlo. Conseguimos, al menos, que no lo hiciera desde el trampolín, minimizando el carajazo, pero como en las novelas malas, todos nos sabíamos ya el final desde que comenzó el prólogo.

No hay nada más ingrato en el mundo que el ser uno de esos amigos a medio milímetro, con ánsias de más y miedo de menos, amaneciendo ilusionados y anocheciendo frustrados.

Uno no sabe lo que es estar loco por alguien hasta que no ha sufrido el pasarse meses contando los lunares del cuello de ésa chica desde la mesa de al lado, ha inventado cien coartadas para encontrársela por la calle, ha fracasado mil veces tratándose de hacer el interesante frente a ella, le ha contado un millón de chistes malos unos cuantos menos buenos y todas las anécdotas que no le han ocurrido, ha sonsacado a todas sus amigas, ha escrito su nombre en todas las páginas del cuaderno que hay junto al teléfono, ha desgastado sus fotos, se ha aprendido de memoria su olor…

“…si a Adán le diste a Eva a cambio de una costilla… como no vas a aceptarme a mi un par de tibias por ella?”

Directo a la línea de flotación

“Voy a hacerte un favor y ahorrarte todo lo que vengas a decirnos, porque en realidad, no nos interesa…”

…Y un chico se queda plantado delante de Mi Rincón Favorito de Madrid, sondando su cabeza, pensando qué decir, o siquiera si merece la pena decir algo, si salir corriendo quedaría elegante o si simplemente, como parece, la guerra se ha perdido aún antes de la primera batalla, justo sin poder poner a prueba ésa frase que tan brillantemente él había cocinado quién sabe durante cuanto rato antes de atreverse a ponerla a prueba…

“…Pues como te iba diciendo… que las chicas no buscamos un tio guapo, lo que buscamos es alguien con conversación…”