Escrito desde la oficina

Hoy en Córdoba hace una tarde soleada. Los niños empiezan a salir de los colegios, la gente pasea con una chaquetilla para no confiarse a los veinte grados… Mi madre acaba de volver del mercadona y se ha sentado con Carmen en la terraza de Casa Pedro a tomarse unas coca-colas light y contarse las penas y alegrías de sus hijos en el exilio…

Mi padre ha roto hoy el disco duro. Se cayó de la mesa cuando movía la impresora y ahora, aunque el piloto de encendido dice que sí, el resto del cacharro dice que ni por su cumple, así que está llegándose a la tienda de la calle Almogávares a ver si le pueden recuperar las fotos que reparó con photoshop de cuando sus hermanos eran pequeños y le tenían algo de respeto…

Edu ha quedado con Quique para tomarse unas cañas antes de ir a casa en La Tuerta, aún no lo ha convidado por su cumple y no están las cosas para desperdiciar celebraciones. El Tigre irá después de estudiar a escalada a desfogarse un poco, -hay una italiana de erasmus en la escuela que según todos le da coba-, Jota a darse una vuelta por la campiña a buscar árboles solitarios que fotografiar, Carmen va a ir de compras con Cristina por Cruz Conde…

Hace buena tarde en Madrid. Solo está un poco nublado. Huele a humedad, quizás llueva. Tengo que destender cuando vuelva a casa…

Una historia que se escribe en los portales…

Desgastándonos a besos en aquel que tanto de nosotros sabía… de lloros, despedidas, reencuentros, manos furtivas y discusiones. Sabe menos de mí mi madre que el mármol oscuro que guarda el acceso a tu ascensor. Donde siempre lo intentaba. Donde nunca me dejabas…

…espera!… -qué?- puesss… qué vas a hacer el viernes? -no lo sé, ya te diré- espera!, espera… y si… vamos al tintín…? -al tintín? tu y yo?- si… bueno, si quieres…