No hay momentos malos para ser valiente…

-dijo.

No hay momentos buenos para ser valiente… La valentía está bien pagada a corto plazo, cuando la rubia te besa la mejilla y te mira agradecida, pero acaba dejándole a uno admirado de cojones, pero sólo, sin trabajo y sin amigos a la larga… La próxima vez que te dé por dártela de digno, y echarle narices, tripas o cojones, piensa que siempre conseguiste menos con esas partes de tu cuerpo que con un poco de cerebro.