Sin vacaciones

“…y te digo, el verano es más verano al comienzo, más por primeros de Julio que de Agosto, cuando es más anhelos que certezas, igual que el súmmum del fin de semana es el minuto antes de irte del trabajo, o que la mejor cucharada del postre es la primera que entra en la boca… en realidad no queremos irnos de vacaciones, sino estar siempre al punto de cambiar nuestras vidas…”

Me pregunta…

¿Estas enamorado…?

enaqué??… uf… una vez yocreoqué… y aquella chica del hotel de almerimar… bueno! desde luego que con… pero bueno también… si, si… pero cuanto tiempo? yo…

…y si, mejor, el amor no se midiese en periodos largos de tiempo y sí en segundos, como la felicidad, y entonces fuese fácil estar ochenta-y-seis-mil-cuatrocientas veces enamorado -quizás en un solo día- en lugar de una sola vez…?

Por el bien de mis hormonas, que llegue ya el verano…

(G)Astronomía

Constelaciones sobre su piel, cubiertas de un cielo de sábanas arrugadas, a la luz del amanecer de un veranillo de San Miguel que se mostró en todo su esplendor entre rumores de perezosos despertares matutinos…

-Llueve…?

-Como va a llover si se ven las estrellas?

Amigo.

Amigo como definición de la resiliencia. Amigo como unidad de medida de copas, de historias, de risas. Amigo como capacidad de aguante, como animal de carga. Amigo como concepto de límite. Amigo como prohibición de deseos secretos. Amigo como ausencia de espectativas, Amigo como cheque en blanco…

Tronco voy a estar por Graná… -de puta madre-

Volver a casa

“Buenas noches, que tal? cuánto tiempo…”

Saluda Luís, el dueño del restaurante El Patio, epítome de la gastronomía cordobesa, a buen precio, como debe ser, como suele ser en Córdoba.

“Con la comida no se juega, cobrar un salmorejo a dos mil pesetas -él sigue sin doblar la rodilla frente al euro- es una falta de respeto para esas criaturas que no tienen para comer”

Y eso que no le queda tan lejos. Después de cuarenta años, el negocio cada día da mas disgustos que alegrías, y un señor de sesenta años ya no está para empujar. Ha cerrado el local “nuevo”. El del salón para sesenta comensales que fin de semana sí y fin de semana también se llenaba, y donde tantas veces tuve que conformarme con un rinconcito en la barra para tomar unas berenjenas fritas con El Tigre.

“Es que la gente no tiene… y abren bares nuevos, y a la gente le llama la curiosidad… Se fue el cocinero… Le ofrecieron trabajar en el mercado de la Victoria, en el sitio ese de los salmorejos, y claro… son otros negocios…”

Volver a casa y que te hayan cambiado todo. Los muebles, los libros, los cuadros, el salmorejo… Menos mal que antes o después por la puerta aparece una cara reconocible, una sonrisa amiga y un abrazo fuerte. “qué alegría verte…” unas cervezas en fila india y un alivio al darte cuenta de que sí, todo sigue igual, y sí… estas en casa